El mejor elogio, que se puede hacer a un artista, al contemplar la siguiente exposición, es el hacer patente su adelanto, su mayor soltura, el dominio de los temas mayores en tamaño y éste es el caso de Sellaño, en quien advertimos cada día una seguridad mayor, una desenvoltura en todos los temas, ampliando la nitidez de sus aguadas, estudiadas con amor, con un refinamiento, que sólo puede dar, quien posee una extraordinaria sensibilidad y una personal manera de hacer, que nos hace exclamar cuando contemplamos una obra suya: UN SELLAÑO. Y esto no se puede decir de todo el que pinta. Las influencias, en muchos casos pesan demasiado. En nuestro pintor no existen. Se ha creado una personalísima manera de hacer.
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